El Barça y sus interrogantes

Ya está aquí el momento que todo culé sabía que llegaría pero en el que nadie quería pensar. El Barça saldrá a competir un título sin la estrella que durante los últimos cuatro años ha guiado no sólo al primer equipo de fútbol, sino al club entero. Cuatro años en los que Guardiola no sólo se ocupó de dirigir a uno de los mejores equipos de la historia, también a apagar los fuegos generados por las bravuconadas de Laporta y los palos de ciego de Rosell. Sólo Dios, si existe, sabe cómo evolucionará sin su superlíder un club que lleva la fractura en su genética como si fuese el fútbol de posición. Puede que el Guardiolismo haya servido para que la afición azulgrana madure, pero como en cualquier club de fútbol la estabilidad a corto plazo depende de los resultados. No cabe duda de que la apuesta de Tito Vilanova es la continuidad absoluta, como es lógico, pero esta misma apuesta por la continuidad absoluta encierra una serie de interrogantes que marcarán los resultados como ya ocurrió el año pasado.

El más importante es el nivel que ofrecerá Xavi. Con 32 años y con problemas en el tendón de Aquiles, el equipo nota muchísimo cuando el de Terrassa baja el nivel (también la selección Española, no es casualidad que el mejor partido de la Eurocopa coincidiese con el mejor del centrocampista azulgrana). ¿Cómo gestionar que tu timón ya no pueda disputar 50 partidos por temporada al máximo nivel? Esta pregunta se superpone con otra, que es cómo acabará de encajar Cesc en el equipo. El año pasado comenzó la temporada como un avión y acabó diluyéndose después de Navidad, cuando la posición de interior le obligó a controlar su tendencia al desorden y él mismo reconoce que acabó por bloquearse. Por experiencia y posición el ex-Gunner debería ser el reemplazo natural de Xavi, a pesar de ser un jugador totalmente distinto.

Otro gran interrogante está en la línea delantera. La escalofriante cifra goleadora de Leo Messi ocultó el año pasado ciertas carencias del equipo y es que en momentos clave, si falla La Pulga, al Barça le falta gol. Este defecto es consecuencia directa de la grave lesión de Villa y la irregularidad de Pedro, jugadores que en condiciones normales te garantizan entre 20 y 25 goles por temporada cada uno. Entre los dos marcaron el pasado curso 24 goles, lo que quiere decir que en el tramo crucial de la competición al Barça le faltaron cerca de 20 goles que Messi estuvo a punto de compensar él solito, pero se quedó a un palmo de conseguirlo. Teniendo en cuenta que Alexis Sánchez nunca ha sido un goleador (el año pasado con 15 goles fue su mejor temporada en este aspecto) habrá que ver si Pedro es capaz de volver a su nivel habitual y cómo evoluciona Villa con 30 años y cerca de 9 meses sin jugar. Tito Vilanova y Andoni Zubizarreta parecen tener muy claro este punto, ya que en ningún momento han parecido interesados en buscar un delantero, siempre con la carta Neymar bajo la manga (otro interrogante en si mismo).

Y en defensa, dos nombres propios, Piqué y Puyol. El gran capitán es un portento de la naturaleza, sin embargo con 34 años tiene una edad en la que la mayoría de los jugadores empiezan a cambiar el fútbol por la petanca y deberá dosificarse. El problema de Piqué es otro. Cuando quiere, es el mejor central del mundo. Seguro en defensa, exquisito con el balón y con una capacidad para tirar del carro cuando las cosas van mal pocas veces vista en un central. Los últimos meses, pero, ha parecido que el “cuando quiere” es un condicional demasiado pesado para él y cuando jugó entre lesión y lesión lo hizo disperso y despistado. Es cierto que en la Eurocopa rindió a un buen nivel, pero su carácter hace difícil ver si es una reacción pasajera o permanente. Su capacidad para sacar el balón controlado desde atrás fue vital en los éxitos del equipo. Otra gran duda es Abidal. El francés aseguró que cree que podría volver a los terrenos de juego en diciembre, pero con 32 años y un trasplante la duda no es si podrá rendir al extraordinario nivel que rendía antes de su enfermedad, es si realmente podrá jugar en la élite. Su sustituto es, además, un lateral de características opuestas. Si Abidal era la pieza defensiva que permitía compensar las continuas incorporaciones de Dani Alves, Jordi Alba es tan ofensivo como el brasileño, por lo que habrá que redefinir los automatismos defensivos del equipo.

En frente, el Real Madrid de José Mourinho es un rival formidable, con la moral por las nubes tras ganar la Liga y a su vez espoleados por la espina clavada de haber caído eliminados en semifinales de Champions por penaltis. El conjunto blanco son claros favoritos en Liga y en Champions, por lo que recuperar el trono de campeón será un reto gigantesco para los culés. Pero hay ciertos jugadores a los que los retos gigantescos les encantan.

El Barça mató el vodevil

Este artículo fue escrito originalmente para el blog de FCBWiki

El Barça no guarda buen recuerdo de las últimas excursiones improvisadas en autobús. La última acabó por ahogar a los jugadores azulgranas pasada apenas media hora de partido frente al Inter de Milán precipitando una catástrofe que acabó con sus huesos fuera de la Champions, por lo tanto es lógico que Guardiola tratara de evitar un viaje de cuatro o cinco horas por tren o carretera el mismo día de partido. También es admirable la confianza que deposita en el míster la estructura del club, sin embargo esta vez lo ha llevado al borde del abismo ya que a punto ha estado de costar seis puntos al equipo, los tres del encuentro y otros tres a modo de sanción.

El de Sampedor tiene la costumbre de desplazar al equipo el mismo día de partido y morirá con esta idea, sin embargo le ha faltado cintura tras el terremoto causado por la lamentable y salvaje acción de los controladores aéreos que han pretendido paralizar un país para dar bombo a sus reclamaciones. España es España y por muchos Mundiales o Eurocopas que gane, por muchos Nadals o Alonsos que salgan, sigue siendo España, es decir un país de sol y panderetas. Aun tomando como cierta la versión del club, que afirma que AENA le aseguró que a lo largo de la mañana del sábado se abriría el espacio aéreo… ¿quién en su sano juicio cree algo que le dice alguien desde la empresa gestora de los aeropuertos? Cualquier guía de ‘supervivencia en España’ dice que no tienes que creer jamás nada de lo que te dicen desde AENA, Iberia o Telefónica, y mucho menos darles de comer después de las 12. ¿Alguien más ha creído que el pollo aeronáutico de dimensiones cósmicas que se organizó en España el viernes podía solucionarse en menos de 24 horas? No. Atlético de Madrid y Valencia , por poner un ejemplo, ya viajaron por carretera el viernes y el Sporting lo hizo el sábado hasta Barcelona. Si bien es cierto que todos estos equipos tenían previsto viajar un día antes de sus encuentros, mientras el Barça se entretenía preguntando ellos tomaban decisiones y han llegado a tiempo para jugar sus partidos sin autobuses con óxido nitroso ni shows esperpénticos como el protagonizado por el, para muchos, mejor equipo del mundo. Aunque a veces no lo parezca, en el organigrama culé hay gente que está por encima de Josep Guardiola. Personas, como por ejemplo el director general del club Antoni Rossich, cuyo trabajo es analizar las circunstancias y tomar las decisiones más adecuadas. En este caso, lo acertado era haber salido de Barcelona en tren o en autocar por la mañana. Todos los clubs de primera se han dado cuenta a tiempo que no habría aviones, menos el Barça. Para lo bueno y para lo malo més que un club.

Por si el Barça no había sido ya atropellado por los amables controladores, la Real Federación Española de Fútbol decidió colaborar en la opereta con un papel estelar, que estos no se pierden una. Jorge Pérez, el Secretario General, confirmó a Rac1 que la idea de aplazar el partido al domingo surgió de ellos, incluso aseguró que el Barça no estaba de acuerdo con esa fecha por el partido (intrascendente, por cierto) de Champions League que tiene que disputar el martes contra el Rubin Kazán. El Barça ha pecado de inocente, no se ha puesto en contacto con Osasuna para confirmar la suspensión del encuentro y ha dado por buena una simple conversación telefónica con alguien que en realidad no tenía potestad para tomar esa decisión. Los jugadores vuelven a sus casas y empiezan a sonar los tambores de guerra mediáticos, se monta un nuevo sarao que ni los controladores aéreos y Mourinho juntos. El club rojillo se  niega a cambiar el día del partido y la RFEF da marcha atrás. El partido se juega. Todos a correr. A Pamplona con una estrategia de una sola parada y por poco no nos dejamos a Pedrito en la estación. Reventamos todos los radares desde Zaragoza a la capital navarra y llegamos justo a tiempo para dar munición a todos los que afirman que el partido se debía dar por perdido al Barça. Y es que, reglamento en mano, así es.

Este sainete que habrían firmado Berlanga y Azcona era el escenario ideal para un nuevo exitazo del gabinete de incomunicación del club. Ante la lluvia de palos el club no dio señales de vida hasta casi las siete de la tarde, a través de un pírrico comunicado de prensa en el que se ponía en marcha el ventilador y se repartían las culpas a AENA y a la RFEF, que conspiraron cual judíos y masones para engañar al Barça. Nadie salió a dar una explicación. Sandro Rosell, en su búnker; Bartomeu, desaparecido; Zubizarreta, echó balones fuera. Sólo Guardiola, para variar, dio la cara. El tótem se puso una vez más a cargo de la política de comunicación del club. A la defensiva primero y a la ofensiva después, con un tono y unos argumentos discutibles pero con una retórica perfecta, desmintió las informaciones de Indas y Relaños que apuntaban a que el malvado Pep había presionado a la Federación. Eso sí, todo culpa de los demás.

Pero ya es tarde y la imagen del equipo de señoritos pijos que no quieren coger un tren o un autobús ya está dada. Deberían pedirse responsabilidades por el rocambolesco ridículo y por el riesgo corrido ¿y si el Barça no hubiera llegado a tiempo y en mayo pierde la Liga por dos puntos? Pero no se pueden esperar más explicaciones por parte de una junta directiva que se pasa de tibia, tal vez por compensar el exceso de locuacidad de la anterior. Superados los calzoncillos de Laporta y su loro, Rosell ha protagonizado la primera charlotada de su mandato. Visto lo visto, para salvar la imagen del club habrá que aferrarse al fútbol, a ese equipo que siempre da la cara hasta el último minuto gane o pierda, con controladores aéreos o volcanes islandeses de nombre irreproducible. Guardiola no durará mucho más pero su Barça será eterno, y eso quedará por encima del vodevil de quienes dirigen el club.