El divo triste se une al buitre hambriento

Cristiano Ronaldo está triste. No hay que ser demagogo ni populista, el luso tiene tanto derecho a estar triste como cualquiera. Quizá menos razones, sí. El dinero no da la felicidad, pero ayuda mucho más de lo que el refranero quiere admitir, y tener una novia guapa puede dar tantos dolores de cabeza como orgasmos. Sin embargo la tristeza de Cristiano tiene algo de postín. Todo el mundo ha pasado por momentos difíciles, pero pocas veces eso evita que se puedan disfrutar pequeños buenos momentos, como marcar un gol, y más en un futbolista que vive por y para el gol. Anunciar luego ante la prensa tu tristeza a la vez que te niegas a explicar el motivo tiene mucho de centrodelmundismo. Abres la veda de la especulación, una bestia que no necesita mucho para alimentarse hasta el empacho, luego declaras el silencio estampa y dejas que el universo te imagine en bata, sin ser capaz de levantarte de la cama y bebiendo Cola Cao en una taza de Los Soprano.

Sea cual sea el motivo de la tristeza de Cristiano Ronaldo, sus declaraciones denotan una espléndida falta de conexiones neuronales por su parte. Dinamitar la paz social del club que te paga una barbaridad por un berrinche es una irresponsabilidad si no era su intención y una escandalosa falta de lealtad si pretendía montar el pollo cósmico que ha organizado, incluso siendo verdad que se han puesto cosas en su boca que él no dijo. A estas alturas, tras vivir seis años en Inglaterra y tres en España, ya debería saber que hay un sector buitre de la prensa que necesita muy poco para exagerar, deformar o inventar con tal de poder poner el titular más grande posible. Él se “limitó” a decir que estaba triste por un motivo profesional y que el club sabía cual era. Cuando se juntan el hambre y las ganas de comer, Eso se transforma por arte de magia en un “Cristiano está enfadado por el club” y al rato empezaron a trascender reuniones secretas, amistades quebrantadas por una nimiedad y compañeros que “intoxican” la cabeza del crack. Historias que no serían demasiado verosímiles si no fuera por que su protagonista supura ego a chorros por todos los orificios corporales.

Sean ciertas o no todas las especulaciones (¡Qué casualidad que todos los periodistas que sabían estas cosas no dijeran nada antes de las declaraciones!) que se han hecho tras los lloros de Cristiano, tiene que aprender que calladito está más guapo y a domar su infinito afán de protagonismo porque, aunque le cueste creerlo, él no es el centro del multiverso, y es probable que entonces sea incluso mejor futbolista. Si la realmente razón es el dinero, exigir cobrar más de diez millones de euros en el momento más crítico de la economía europea desde la Segunda Guerra Mundial evidencia una grave perdida de contacto con la realidad y eso ya tiene muy difícil solución. Eso sí, saldrá en todas las portadas de los periódicos, que venderán como churros.

Mourinho cogió su fusil

Lo consiguió. Que a nadie le quepa la menor duda de que José Mourinho llevaba esperando esto desde el minuto cero en que aterrizó en Madrid. Provocando poco a poco, como una gota malaya, esperaba con ansia que alguien cayera en su trampa, explotara y provocara un efecto dominó. Manolo Preciado abrió el fuego respondiendo a las declaraciones del portugués, y Pochettino, Garrido y otros entrenadores de primera se han posicionado a favor del entrenador sportingista. Otros como Camacho y Michel no se han mojado y Guardiola no ha querido hablar al respecto, pero todavía se espera a que alguien se alinee con el luso, que tiene exactamente el escenario que quería.

No hay otro entrenador en el mundo que domine la sala de prensa como el entrenador merengue, ni siquiera Guardiola. A lo largo de su trayectoria ha sabido usarla para enrarecer el clima de las competiciones para imprimirles un ambiente adrenalínico en el que sabe motivar como nadie a sus jugadores. Ya lo hizo en Inglaterra y en Italia, donde sostuvo intensos tiroteos con Ferguson, Wenger, BenitezRanieri o Spalletti, incluso fue multado en Italia varias veces. Mourinho crea una atmósfera en la que el universo y todos sus elementos están contra él y su plantilla y la usa para azuzar a sus jugadores.

El fin justifica los medios. Hay que ganar aunque para ello se tenga que recurrir a las estrategias más sucias y antideportivas -canallas, que dirían algunos- como calentar un partido a extremos peligrosos. La necesidad de títulos del Real Madrid llega a tales límites que aceptan que un entrenador recién llegado al club dinamite el archifamoso ‘señorío’ cada vez que le ponen delante un micrófono. Mourinho siempre ha entrenado en con urgencias por ganar y ha sacado provecho de la carta blanca recibida. El Porto llevaba cinco años sin ganar una Liga, el Chelsea llevaba 50, el Inter  no ganaba una Champions desde 1965 y llega al Madrid tras seis temporadas sin pasar de octavos en Europa y tras haber gastado cerca de 300 millones en fichajes con la resaca del triplete culé. Queda por ver cómo se las arreglaría el portugués en un club en el que no le permitieran este juego, pero de momento parece que está empezando a salirse con la suya en la Liga española. Para su desgracia, por ahora el que no parece caer en su trampa es precisamente su máximo rival, Pep Guardiola. El de Sampedor ha evitado sabiamente responder a las provocaciones de un Mourinho que espera con ansia que le de los buenos días para montar un incendio. El entrenador culé es una persona de sangre caliente  –por algo es el jugador que más veces ha sido expulsado de la historia del Barça-, pero también es tremendamente inteligente y parece que es el único que no tiene intención de entrar al trapo. Y no debe, porque en el duelo dialéctico Mourinho es imbatible, sin embargo en el terreno de juego el Barça tiene los recursos suficientes para silenciar, a golpe de violín, los cañonazos del portugués.

El día que España quedó inmóvil

Hace meses que se intuía. Se hacía difícil ver donde podían pinchar los dos grandes de la Liga española, convertida este año en una versión forrada a esteroides de la Liga escocesa. La diferencia entre Barça, Madrid y el resto de la Liga BBVA es tan grande que la clasificación parece un combate entre Godzilla y Mazinger Z en medio de un cementerio nuclear. A falta de ocho jornadas cuentan con 77 puntos con todavía 24 por disputarse. En 2007 el Real Madrid fue campeón con 76 a final de año y en 2003 con 78. El Valencia se llevó el título con 75 en 2004 y el Depor sólo necesitó 69 puntos en 2000. Guardiola dijo que era una puta barbaridad y no le faltaba razón. Se veía venir que la balanza sólo se podía desequilibrar en los duelos directos y el clásico del Bernabéu marcará y mucho la recta final de la Liga, pero con todavía 21 puntos en juego difícilmente se puede decir que el vencedor del partido ya será campeón y más cuando el Madrid tiene que recibir al Valencia o visitar al Mallorca y el Barça viajar a Sevilla y disputar el derbi contra el Espanyol en Cornellà.

Lo cierto es que desde el partido del Camp Nou el Madrid ha dado la sensación de mayor solidez, y en tramos de enero y febrero parecía capaz de pasar por encima del Barça en un duelo directo y tras la remontada frente al Sevilla los de Pellegrini parecían casi invencibles. Pero la imbatibilidad merengue no duró ni noventa minutos. La eliminación frente al Lyon ha caído sobre el Bernabéu como una bomba fétida, enrareciendo el ambiente y convirtiendo a Pellegrini en el blanco de todos los pim-pam-pums que tenían que llenar páginas de diarios y horas de televisión o radio en las largas semanas sin partidos, agenciando al chileno todos los errores del Madrid y los aciertos a jugadores bajo ese extraño régimen mediático por el que todos los problemas del club blanco tienen que quedar bien lejos del Ser Superior. Además el equipo ha dado mayor sensación de debilidad, dejando que el Sporting de Gijón o el Atlético de Madrid estuvieran a punto de darles un susto en su propia casa. En cambio el Barça, con la llegada de la Champions, ha recuperado el juego perdido en los últimos meses. Liderado por un Messi absolutamente estelar, el Barça ha asustado a media Europa tras vapulear al tercer clasificado de la Premier League (que allí sí está con opciones de ser campeón, a sólo tres puntos del líder, el Chelsea). Los de Guardiola parecen estar en su mejor momento desde que se proclamaron campeones de todo lo ganable. Así, se ha instalado la sensación de que el Barça puede poco más o menos que repetir el roto que le hizo a los blancosel año pasado. Sin embargo, como bien dice el maestro Segurola en Marca, el Madrid merece más respeto. Tiene mejores jugadores que el año pasado y, sobre todo, una defensa muchísimo más sólida. El Barça tendrá que estar a su mejor nivel para poder ganar.

Con todo el Madrid tiene más que perder que ganar. Sólo le vale la victoria mientras que el Barça con un empate se volvería a casa con la ventaja del gol average. Eliminados de la Copa del Rey por un Segunda B y fuera a primeras de cambio de una Champions League que sentían suya por jugarse la final en el Bernabéu, una derrota frente al Barça podría desencadenar la tormenta perfecta en el madridismo. Se complicaría seriamente el único título al que opta mientras ve como el máximo rival está a sólo tres partidos de poder levantar la Champions su casa. Todo tras gastarse 250 millones de euros en reforzar la plantilla. El barcelonismo, con todo el crédito ganado por el equipo la temporada pasada y con la posibilidad de ganar su cuarta Champions no acusaría tanto una derrota. Tras el duelo no tendremos campeón, pero sí una buena pista de quién lo será de aquí a ocho jornadas.

Con todos estos ingredientes, mañana se juega el partido que ha creado más expectativas en mucho tiempo. Barça y Madrid empatados a puntos; Messi, Cristiano Ronaldo; un Real Madrid galáctico que se juega todo a la carta de la Liga, un Barça en disposición de ganar la Champions en santuario blanco; un Casillas en uno de los peores momentos de su carrera, un Valdés grande como nunca; un Iniesta deshinchado, un Xabi Alonso creciente; Pellegrini bajo la Espada de Damócles, el intocable gurú Guardiola… Mañana será el día que España quedará inmóvil. Como para que queden 0-0 en un partido aburrido.

Las maravillosas obras de un Ser Superior

Dicen los entendidos que el fútbol es un deporte de equipo, de lo que puede deducirse fácilmente que cuando se gana y cuando se pierde lo hace todo el club. Desde el delantero centro hasta el presidente, pasando por el entrenador y el utillero. No sé si tendrá que ver o no con las campañas de Marca contra Pellegrini y a favor de Benzema, pero da la sensación de que el madridismo ahora mismo quiere prender fuego al chileno y al Pipita, mientras que se ensalza a Cristiano como el único que dio la talla.

Por partes, primero recordar que la eliminación no sólo se gestó en el partido de ayer, sino también en Gerland, y allí Cristiano no sólo no dio la talla sino que además tras el gol de los franceses fue un estorbo. Quería ser el principio, el nudo y el final de todas las jugadas y eso convertía al Madrid en un equipo extremadamente previsible y fácil de defender. No deja de ser llamativo que los dos mejores partidos que he visto al Madrid este año, el de Mestalla y el de Riazor (no pude ver el del Villarreal), hayan sido sin el portugués en el campo. Es un jugadorazo, pero cuando no está el equipo combina mejor y no le busca continuamente. Ayer marcó el gol, sí (con colaboración de Lloris, por cierto), pero a partir de ahí no hizo tampoco nada más. Higuaín falló, sí. ¡Pero leches! El fútbol es un deporte que se juega con los pies, la parte del cuerpo más torpe y la más alejada de la cabeza, y en el que en realidad pesa mucho más la imprecisión que la precisión (ea, ahora parezco Lillo). De las dos que falla, la segunda es una gran parada de Lloris y la otra, en la que regatea al portero francés, se ve obligado a ajustar al palo porque por detrás llega un defensa. El argentino falla ¿hace eso de él un mal jugador? ¿hay que colgarlo de un abedul? Si empezamos a recordar pifias de grandes jugadores en partidos importantes (Raúl, Platini, Terry, el propio Cristiano…) no acabaríamos nunca. ¿Que no marca en los partidos realmente importantes? Será porque desde que lleva en el Madrid ha tenido ocasión de jugar tantas finales. Y recuerdo que el pasado 2 de mayo, glorioso día, Higuaín marcó un gol que puso al Real Madrid a sólo un punto del Barça y que bien podría haber valido una Liga si el equipo hubiera sido más sólido ¿o eso es culpa sólo suya?

Pasamos a un entrenador que no supo reaccionar a un cambio táctico y de actitud del Lyon y que en la ida tampoco hizo el mejor planteamiento posible. El juego que desarrolla el equipo lo lleva a ser tremendamente contundente pero también tremendamente vulnerable y eso es responsabilidad del banquillo, vale. También hablamos de un técnico que en su día dijo que él cree “en los medios y en las puntas, no en los mediapuntas”. Tras su llegada los primeros fichajes fueron Cristiano Ronaldo y Kaka, dos jugadores que si bien pueden actuar en otros puestos, son más mediapuntas que otra cosa. Este señor, chileno para más pistas, pidió una serie de jugadores como complemento para la plantilla, Cazorla entre otros, que jamás llegaron y pidió que se mantuviera a otros jugadores (Snejder, Robben, Negredo) que ahora están fuera del Bernabéu. ¿Y ahora la culpa de que el Madrid caiga en octavos es sólo suya? Y digo yo que entonces también tendrá la culpa de que los blancos sean líderes con una cantidad de puntos brutal a estas alturas de temporada ¿o es sólo gracias a Cristiano? Decía Eduardo Inda en su esperpéntico videoblog y Pedrerol en Punto Pelota que el Madrid tiene que estar entrenado por uno de los mejores cinco entrenadores del mundo. No dieron nombres, pero hagamos una lista rápida: Mourinho, Ferguson, Ancelotti, Capello y Wegner. Mou y el entrenador del Arsenal no irán a ningún equipo en el que la política deportiva vaya a ser dictada desde las alturas por alguien que no sean ellos. Ferguson tiene ya una edad y pocas simpatías por el Madrid y si sale del Manchester será para irse al Castillo del Jubilado con el Abuelo Simpson. A Capello se hace difícil imaginarlo en una tercera aventura blanca y a Ancelotti de momento le va muy bien en el Chelsea y no creo que tenga problemas de sueldo. Así que… ¿a quién pueden fichar? ¿A Scolari? ¿A Rijkaard? ¿A Luís Aragonés? ¿Repescar a Camacho? ¿Repetir la operación Figo fichando a Guardiola? ¿O es que Del Bosque aceptará volver al banquillo bajo las órdenes de Florentino?

Luego está el señor Pardeza, un director técnico que no se muy bien lo que hace, ya que ni ficha ni corta. Valdano, que más allá de ejercer de guardaespaldas mediático del presidente no se sabe hasta que punto tiene libertad de movimientos para intervenir en la política deportiva del club. Trajo al mejor entrenador que pudo después de las calabazas de Mourinho y de Wegner y solo Florentino sabe qué más hizo.

Y así llegamos al Ser Superior. El Intocable. Vamos a analizar la trayectoria de este señor que ha triunfado en todo lo que ha intentado, pero que no logró sacar ni un escaño con el Partido Reformista en su intento de entrar en política. Con este año lleva siete temporadas al frente del Real Madrid. En su primera etapa, seis años, ganó dos Ligas y una Champions entre 2001 y 2003, en buena parte con la estructura futbolística heredada de Lorenzo Sanz. Luego optó por poner un entrenador más guapo que el que tenía y estuvo tres años en blanco. En 2006 dimitió en plena temporada, como una rata, ante la posibilidad de que el Barça ganara Liga y Champions bajo su presidencia. Otro dato es que desde que él entro en el 2000 ningún canterano se ha consolidado como titular en el Bernabéu, el último fue Casillas en 1999. Dice José Sámano, redactor jefe de deportes de El País en su crónica de del partido frente al Lyon que “en el deporte todo es posible, salvo para quienes consideran que el césped es un tapiz bursátil”, pero no tengo claro si se refiere a Florentino, que no se corta a la hora de soltar 60 millones por Kaká, un jugador que no está dando lo que se esperaba en el Bernabéu pero que en realidad ya venía de firmar una temporada lamentable en su último año en el Milan (inciso: no deja de ser curioso que ya no esté Calderón pero los madridistas se sigan preguntando eso de “¿dónde está Kaká?)

El problema del Real Madrid va más allá de Higuaín, de Pellegrini o incluso de Florentino Pérez. Al fin y al cabo es un club democrático y los socios eligen a su presidente. El verano pasado nadie se atrevió a presentarse contra el Rey Midas, y el que lo hacía era machacado por los medios, en especial por el tridente El Mundo-Marca-La Sexta. Y lo preocupante no es tanto esto sino que gran parte del madridismo lo asumió como normal y recibió a Florentino Pérez como el único posible salvador sin pararse a pensar que el constructor podía ser uno de los causantes de la caótica situación del club. Todo esto rebozado de una prensa tóxica para la vida democrática del club blanco, en unos casos por sus intereses empresariales y en otros por las relaciones personales de algunos periodistas con los poderes del entorno blanco.

El Madrid tiene un problema estructural de club, social y mediático que recuerda y mucho al del Barça de los 60 y 70 que se arrastraba por el mundo fichando jugadores a golpe de talonario y que lloraba por lo malvados que eran los árbitros, por el cabrón de Guruceta, por el hijo de puta de Franco y el ‘Joséplazato’. Un problema similar al del Inter de Milán que a pesar de tener casi siempre la mejor plantilla de Italia siempre ha estado a la sombra de Milan y Juventus. Un problema como el que lleva al Atlético a no estar a la altura de lo esperado a pesar de tener jugadores como Torres, Forlán o Simao. Porque el Madrid lleva seis años sin pasar de octavos ¡seis! Y desde luego de eso no tienen la culpa ni Higuaín ni Pellegrini.

Eto’o-Ibra, Laporta-Valdano… y Pardeza

Aunque las casas de apuestas dan las mismas posibilidades de marcar a Eto’o y a Ibrahimovic, da la sensación que el camerunés tiene bastantes más números de hacerlo. Sólo hay que recordar su salida del Real Madrid y las ganas que tenía cada vez que jugaba contra el conjunto blanco, que volvieron loco al bueno de Casillas y sus gestos a Florentino Pérez quedan para la posteridad. Esta noche Samu tendrá entre ceja y ceja demostrarle a Guardiola que el ‘feeling’ no siempre es el mejor consejero. A su favor están los enormes espacios que deja la defensa culé a sus espaldas, unos espacios en los que él se mueve como ningún otro jugador gracias a su tremenda explosividad. Ibra, al contrario que el africano, no es un delantero que se motive especialmente al jugar contra sus ex-equipos, y no lo tendrá fácil para moverse de espaldas a la portería como él sabe con un central tipo tanque como es Walter Samuel, al que no hay que valorar por su lamentable etapa en el Madrid. Sin embargo, el sueco tiene una ocasión inmejorable para callar a todos aquellos que le acusan de realizar grandes partidos contra equipos pequeños para luego desaparecer en las grandes citas. Sólo espero dos cosas: la primera es que si Eto’o marca , que marcará, no haga ninguna tontería tipo ir a celebrarlo delante de Guardiola. Creo que el ambiente que se ha generado es inmejorable para que el camerunés sea ovacionado como merece cuando salte al césped del Camp Nou, pero si hay un jugador capaz de dinamitar cualquier buen ambiente, ese es Eto’o. La segunda es que en caso de que Eto’o marque y Zlatan no lo haga, no se creen en el Entorno Culé (sí, con mayúsculas) esas comparaciones tan culés que ni ayudan ni vienen a cuento y que se resumen en la esa frase tan típica de la grada del Camp Nou ‘aquest tiu es una tolla’.

Por otro lado, el campeonato de mear fuera de tiesto entre Laporta y Valdano está empezando a cobrar dimensiones ridículas. Que Laporta saque a pasear su boca-chancla es algo ya tristemente habitual y no sorprende demasiado. Suponemos que, si acaba siendo verdad los rumores que apuntan a que cuando abandone la presidencia se unirá a las filas de Reagrupament, alguien le enseñará a controlar la diarrea verbal que le entra cada vez que ve un micrófono. Sí que sorprende que el compañero de juerga sea Valdano, un tipo que siempre se ha caracterizado por unas opiniones mesuradas. Es posible que estar tan cerca de Monseñor Florentino le haya afectado demasiado. Ya declaró hace un par de meses que las enormes inversiones de Kaka y Cristiano Ronaldo se recuperarían en apenas un año, una justificación impensable viniendo de un hombre de fútbol como él. Ahora también se dedica a mezclar política y deporte sin venir a cuento y, para quedarse más descansao, mezclando el tocino con la velocidad. Lo más patético de todo es que muchos de los que critican a Laporta cuando habla de política, argumentando con razón que no es bueno mezclarla con el deporte, han aplaudido con las orejas las palabras de Valdano. El último y más esperpéntico episodio del culebrón viene protagonizado por… Pardeza… un director técnico de funciones indefinidas más allá de servir de escudo humano a Monseñor Florentino en caso de que la galaxia no acabe de funcionar como es debido (por 25 pesetas, un sólo fichaje o venta del Real Madrid que no haya salido del lóbulo frontal del monseñor-presidente). El amigo Miguel ha tenido la feliz idea de, en vez de dejar que esta estúpida polémica se olvide, entrar al trapo. Será que no tiene otra cosa que hacer. Ojalá algún día se legalice grapar la boca de ciertas personas.