Zubizarreta l, el Grande

Viene siendo ya un clásico que cada vez que se presenta una crisis, la junta de Sandro Rosell nos regala un festival de cosas que no hacer cuando tienes un marrón comunicativo. A última hora del martes llega la noticia de que parece que la enfermedad de Vilanova se ha reproducido y que tendrá que pasar de nuevo por el quirófano. El club decide no decir nada hasta que tenga más datos y esperar que sea el propio entrenador quien comunique la situación a la plantilla, como él mismo deseaba. La decisión es la más sensata y humana. El problema llega cuando el miércoles por la mañana el club anuncia que cancela la comida con los medios, las entrevistas con los jugadores y la rueda de prensa de Sandro Rosell. Evidentemente no hacía falta ser Philip Marlowe para darte cuenta de que algo no iba del todo bien, hasta cierto punto la estrategia de silencio se contradice con la de cancelar todos los eventos. Para más inri, Mundo Deportivo publica sobre el mediodía que la causa es que Tito Vilanova ha recaído de su enfermedad (con la cantidad de fichajes que anuncian y no aciertan, ya tiene mala hostia que esta noticia sí la hayan acertado. Cinísmos de la vida). El plan del departamento de comunicación del club acababa de volar por los aires.

Y ahí se han desbordado los rumores. Que si ya le estaban operando de urgencia en la Vall d’Hebrón, que si le operaban mañana, que si estaba ingresado, que si el Barça se había puesto en contacto con Guardiola para que tomase las riendas del equipo mientras Vilanova estuviera de baja… una avalancha de supuestas informaciones en las que ni siquiera los jugadores sabían qué era cierto y qué no. Y ante esto el club se ha tomado siete horas antes de abrir la boca. El momento más absurdo de la tarde ha llegado cuando el Real Madrid ha publicado un comunicado apoyando a Vilanova mientras en la web azulgrana hablaba del premio a Nick Hornby y la previa del sorteo de Champions. Siete horas en las que la noticia se ha desbocado por Internet totalmente fuera de control, algo que no beneficia a nadie, ni al enfermo, ni al club, ni a los jugadores que no sabían nada, sólo a algunos vendedores de vísceras. Parece mentira que alguien que ha gestionado tan mal desde el punto de vista comunicativo crisis como esta, como el viaje a Pamplona o las acusaciones de dopaje de la COPE, lo hiciera tan bien con la peor situación a la que podía enfrentarse el barcelonismo: la marcha de Pep Guardiola. Es curioso que aquel día, tras la rueda de prensa en la que El Tótem dijo que se iba, una gran mayoría de la culerada estaba ilusionada. ¿Qué había pasado? Había pasado Zubizarreta

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Tras dos temporadas tratando de evitar dar titulares en las entrevistas que ofrecía en la media parte de los partidos, el viernes 27 de abril de 2012 Andoni Zubizarreta se puso la chaqueta de salir a decir cosas y nos descubrió que en los despachos del club también hay vida inteligente a pesar de los intentos del presidente por ocultarla. Giró la tortilla y convirtió una crisis en una oportunidad. Cuando, ocho horas después de que todo el mundo supiera de la enfermedad del entrenador, salió acompañado del Presidente (cuando lo normal sería que él acompañase al Presidente) justificó él solito una rueda de prensa que en principio sólo servía para confirmar lo que todo el mundo sabía. Seguramente Rosell tenga muchas virtudes pero la oratoria está lejos de ser una de ellas, así que se limito a leer cuatro líneas antes de pasar la palabra al director técnico “para que explicase cosas más técnicas”. Las susodichas cuestiones técnicas en realidad lo que tenía que haber dicho Rosell, apelando al lado humano de la enfermedad de Vilanova y explicando con claridad todo aquello que se había confundido y enfangado durante la larga tarde de silencio. En la ronda de preguntas los periodistas decían “una pregunta para cualquiera de los dos” queriendo decir “que me conteste Zubi, por favor”. Hasta tal punto que Rosell parecía que estaba allí sólo en función institucional  y el que fue uno de los líderes del Dream Team parecía un verdadero presidente.