El día que Hakkinen arrancó las pegatinas a Schumacher (y a Zonta)

Era el 27 de agosto de 2000. Faltaban sólo cinco vueltas para el final de la carrera en el circuito belga de Spa-Francorchamps. El vigente campeón, Mika Hakkinen era segundo tras la estela de Michael Schumacher, y sabía que si quería ganar la carrera tenía que aprovechar la larga recta Kemmel, donde la potencia de su McLaren era muy superior a la del Ferrari, mientras que el alemán era superior en la zona virada del circuito.

Los dos bicampeones (Schumacher estaba a punto de ganar su tercer título, el primero de los cinco que lograría con Ferrari) iniciaron la vuelta 39 casi enganchados. Frenaron casi en seco para tomar la tortuosa curva de La Source, y aceleraron para subir la mítica curva del Eau Rogue, salieron del Radillon y enfilaron la larguísima recta donde se alcanzan los 340 km/h. Ahí lanzó el finés su primer ataque, intentándose colar por el interior justo antes de llegar a la chicane de Les Combes, pero el Kaiser le cerró el hueco. Al primer intento, error. Pero todavía había tiempo.

La vuelta 44 comenzó igual que las anteriores, con Hakkinen inmediatamente detrás de Schumacher que defendía su posición como podía. Sin embargo, esta vez había una diferencia: unos metros por delante del Ferrari número tres estaba, con una vuelta perdida, el brasileño Ricardo Zonta. A la salida del Radillon, Hakkinen se colocó a rebufo de Schumacher. Justo antes de llegar a Les Combes, el alemán se abrió a la izquierda para doblar a Zonta, instante que el finlandés aprovechó para colarse por la derecha. El brasileño sólo pudo estarse quieto mientras veía como dos aviones arrancaban las pegatinas de su BAR-Honda, uno rojo por la izquierda y uno plateado por la derecha. Una vez superado el piloto doblado, Hakkinen tenía unos metros de ventaja. Schumacher intentó meterle el morro, pero el de McLaren no se amilanó y defendió su posición con la misma fiereza con la que el alemán había defendido su liderato las vueltas anteriores, obligando al Kaiser, sorprendido como nunca por una maniobra que más tarde reconocería que jamás imaginó, a abrirse a la derecha y entrar en la chicane de Les Combes demasiado abierto, lo que le hizo perder toda opción de alcanzar de nuevo el liderato.

El podio lo decía todo. Schumacher con cara larga tras haber perdido una victoria que había tenido en su mano hasta casi el final de la carrera. Hakkinen exultante. “Tuve que optar por el plan B y adelantar al doblado al mismo tiempo que Michael” declaró el bicampeón finlandés tras la carrera. “Fue una gran maniobra y me encantó”.

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